Cítricos

Tecnología BGT realizando el corte de las malezas desde abajo sin mezclar las capas del suelo, dejándolas totalmente desconectadas del suministro de agua y nutrientes.

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Los citricultores de La Florida están alarmados porque un número creciente de sus plantaciones están siendo atacadas por el HLB (también conocida como Citrus Greening), una enfermedad que ataca el sistema vascular de los cítricos y es provocada por bacterias y trasmitida por insectos vectores, sin que hasta la fecha se haya encontrado una solución curativa para erradicar la enfermedad una vez que los síntomas se hacen visibles.
Esto constituye una verdadera amenaza para una industria que anualmente mueve cerca de diez mil millones de dólares y representa el sustento de miles de familias en el Estado de La Florida.

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Lo que determina la aparición de una enfermedad no es la presencia del germen que la provoca, sino la creación de condiciones en el sistema suelo- planta-atmósfera, que favorecen su desarrollo.
En la relación de causa y efecto, primero se enferma el suelo, después las plantas y los animales y finalmente se enferma el hombre que se encuentra en la cúspide de la pirámide alimentaria.

Las plantas, los animales y el hombre son la cara visible del problema, pero no podemos confundir el caballo con el jinete, porque la verdadera enfermedad radica en la ruptura del equilibrio bioenergético en el sistema suelo-planta-atmósfera.

La enfermedad cabalga sobre el desequilibrio que provocamos en el entorno, y las plantas, los animales y el hombre son simples mensajeros que nos alertan y nos informan de que algo está pasando en el sistema.
Las enfermedades solo existen como campos de posibilidades que se disparan cuando alteramos los patrones del flujo bioenergético del sistema.
Si no comprendemos el lenguaje de la naturaleza solo podremos encontrar soluciones de corto plazo que postergan y agravan el problema que supuestamente pretendemos resolver.

El incremento de las dosis de pesticidas y de fertilizantes puede atacar las consecuencias, pero en el largo plazo agravan las causas, porque aumentan el desequilibrio.

Cada vez que, por falta de entendimiento y previsión, nos vemos obligados a combatir las plagas y las enfermedades con métodos invasivos a base de agro- tóxicos, estamos creando las condiciones para que aparezca una nueva enfermedad.
Tenemos que cambiar nuestro modo de interpretar la prevención, el diagnóstico y el control de las plagas y las enfermedades de las plantas, poniendo un mayor énfasis en las causas que provocan la alteración de los flujos de energía en el sistema suelo-planta-atmósfera, lo cual inevitablemente antecede a la aparición de las plagas y de las enfermedades.
La naturaleza de nuestro entorno nunca fue enfermiza, hasta que el hombre rompió el equilibrio y aparecieron las plagas, las enfermedades y las epidemias. Los peces no se enferman mientras estén fuera del alcance de los contaminantes.
Cada vez que aparece una plaga en los cultivos la pregunta correcta no es, ¿qué veneno debo aplicar para matarla?; sino, ¿qué estoy haciendo mal y que medidas debo tomar para evitarla?.

El siglo XX fue el siglo de la química y sus productos. El siglo XXI es el siglo de la biología y sus procesos. Tenemos que enfocarnos en un nuevo paradigma basado en la bioenergética, donde la naturaleza se convierta en el factor principal de la actividad productiva.

Las prácticas agronómicas que pretenden mantener los rendimientos de los cultivos a base de productos químicos, sacrificando sus valores nutritivos e inmunológicos, y que hacen desaparecer los sabores tradicionales de los alimentos, carecen de futuro, porque el consumidor no las aceptará.
Los bajos rendimientos de los cultivos agrícolas y su resistencia a plagas y enfermedades están más vinculados con la perdida de la fertilidad natural de los suelos que con los bajos potenciales genéticos de las variedades. Si mejoramos la fertilidad natural de los suelos y los trabajos de selección de buenas semillas, podríamos duplicar la producción mundial de alimentos sin adulterar la información genética de los cultivos tradicionales.
Los grandes cambios en la historia han ocurrido a partir de que el hombre comenzó a dudar de verdades que durante siglos parecían irrebatibles. La aparente evidencia de que la tierra era plana y de que el sol giraba alrededor de la tierra convertía en un pecado cualquier opinión diferente. Nuestro cerebro solo puede ver aquello que consideramos posible.

Si nos negamos a ver más allá de las apariencias físicas de los fenómenos para conocer sus causas, tendremos que estar preparados para sufrir las consecuencias de nuestra ceguera.

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El suelo es un sistema cuyos componentes son seres vivos, minerales, agua y aire; donde la energía biológica se trasmite de forma secuencial, pasando de una especie viva a otra. Cada organismo vivo está compuesto por unidades de información o instrucciones que están contenidas en su ADN; y su funcionamiento como parte de un cuerpo o sistema integrado, esta comandado por dicha información.
Cuando destruimos la estructura y la vida natural del suelo debido al uso de los sistemas convencionales de labranza, a la aplicación de agro tóxicos y a la mecanización desmedida en la agricultura , estamos rompiendo la red natural de microorganismos que distribuye la energía en el sistema suelo-planta atmosfera. Esto provoca un desorden en los patrones de flujo bioenergético, creando las condiciones para que se interrumpa el principio de sincronización, que es el encargado de que todos los seres que habitan en el sistema reciban la cantidad necesaria de energía y nutrientes en el momento adecuado de su ciclo biológico.

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Cuando se rompe el equilibrio bioenergético que la naturaleza ha creado durante millones de años, la enfermedad aparece debido a que unas especies reciben más energía en detrimento de otras. Esto no ocurría antes con la misma intensidad que hoy se presenta, porque los suelos han ido perdiendo su estructura natural y la resilencia, que es su capacidad para amortiguar las adversidades de su entorno, tales como las prácticas invasivas a base de químicos y de la labranza convencional. Un suelo saludable no es un suelo estéril, sino un suelo oxigenado y lleno de vida, donde todas las especies conviven en armonía.

.Es un fenómeno análogo al que ocurriría si se convirtiera en polvo un edificio y se perdiera toda la información arquitectónica de su fabricación, en cuyo caso los planos arquitectónicos serian el ADN del sistema y sus moradores, que representarían la fase viva de dicho sistema, ya no podrían habitarlo. En tales circunstancias todos los materiales básicos utilizados en la fabricación del edificio se conservan en el polvo, pero el sistema y las condiciones habitacionales ya no existen. Lo mismo ocurre en el suelo, donde al romperse la estructura natural y convertirse en polvo a causa de las tecnologías convencionales de labranza, como se observa en la siguiente foto, desaparecen los espacios y las condiciones para la circulación del oxígeno y del agua, y para la existencia de la vida en el suelo.

201.A causa de lo anterior las plantas se estresan y se enferman debido a dos fenómenos. Primero se reduce el nivel de actividad del sistema vascular y el ritmo de crecimiento y como sabemos, cuando los seres vivos dejan de crecer comienzan a morir. En segundo lugar se deprime el sistema inmunológico de la planta lo cual la hace más susceptible a enfermedades y plagas.
La metagenómica de suelos es una ciencia muy joven que comienza a descubrir y a documentar los procesos que tienen lugar en los suelos supresores de enfermedades, llamados así porque en dichos suelos ciertas enfermedades vegetales no progresan, aun cuando el fitopatógeno está presente *(Steinberg, 2006; Van Elsas et al., 2008). Esto es debido en gran parte a que los microorganismos benéficos que viven en dichos suelos tienen la capacidad de sintetizar sustancias que actúan como antibióticos naturales que contribuyen a mantener un entorno sano.

Debido a lo antes explicado, cualquier tecnología agrícola que voltea las capas del suelo rompiendo su estructura natural en capas; o aplica productos químicos que afectan la vida de los organismos del suelo, estará contribuyendo al surgimiento o agravamiento de las enfermedades que atacan a los cultivos agrícolas.
Podemos decir que en el suelo están presentes todos los componentes básicos de la vida, tales como carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, fósforo y azufre; sin embargo nosotros no podemos consumirlos directamente antes de que sean transformados por la fotosíntesis de las plantas.

De igual manera las plantas pueden sufrir por falta de nitrógeno viviendo en una atmosfera donde el 78 % está constituido por dicho elemento. Como sabemos esto ocurre porque los microorganismos del suelo son esenciales para la transformación del nitrógeno atmosférico en formas asimilables para las plantas. También los ciclos del fósforo y los demás elementos en la naturaleza están indisolublemente vinculados a la vida en el suelo.
Los macro y microorganismos del suelo funcionan como el sistema digestivo de las plantas y como una barrera contra las enfermedades y las plagas; por eso cuando la flora microbiana del suelo se destruye le ocurre lo mismo que a un ser humano cuando su flora intestinal deja de funcionar y la persona se enferma.

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Observe como el corte HORIZONTAL realizado por la tecnología BGT logra en una sola pasada eliminar las malezas y oxigenar las capas profundas del suelo sin mezclar sus capas.
En la foto aparece la Tecnología BGT realizando el corte HORIZONTAL del suelo, eliminando desde su raíz las malezas en plantaciones de cítricos sin voltear las capas del suelo, evitando el uso de herbicidas.
CITRICOS 5Observe que las malezas quedan en la superficie del suelo, donde se marchitan debido al corte del suministro de agua y nutrientes y se convierten en un compost natural que contribuye a elevar el contenido de materia orgánica y la fertilidad del suelo. Al mismo tiempo el suelo queda oxigenado y suelto, en condiciones óptimas para captar y almacenar el agua de lluvia y permitir el rebrote anual de nuevas y vigorosas raíces que mejoran la nutrición de los árboles de cítrico.

 

 

 

Lo anterior es determinante para mantener un suelo oxigenado, saludable y lleno de vida, y una plantación libre de enfermedades que permiten el incremento del número de frutas y el peso total de la cosecha, reduciendo progresivamente la necesidad del uso de agroquímicos y los costos de producción.

Plantación de cítrico tratada por primera vez con la tecnología BGT. Con una sola pasada de la labranza horizontal, se logra oxigenar el suelo y cortar las malezas desde su raíz, quedando dispuestas en la superficie, donde se secan formando un mulch que protege el suelo contra la pérdida de agua por evaporación y del estrés térmico de las raíces de los cítricos provocado por las altas temperaturas y las heladas. Al mismo tiempo se forma un compost natural que mejora la nutrición de las plantas a medida que las raíces de los arboles crecen hacia el centro de la calle.
CITRICOS 4Malezas en proceso de marchitamiento unos minutos después de realizado el corte horizontal del suelo con la tecnología BGT en plantaciones de cítrico.

Obsérvese que el suelo queda suelto y esponjoso en la superficie y las malezas quedan desconectadas de la fuente de agua y nutrientes.
La ciencia moderna es incompleta mientras continúe haciendo lo mismo sabiendo que no funciona; porque nos deja suelos cada vez más pobres y alimentos más contaminados y carentes de sabores.

*Steinberg, C. (2006). Soil suppressiveness to plant diseases. En: J.D. Van Elsas et al., (eds.) Modern Soil Microbiology ll. pp. 455-478. CRC Press.
Van Elsas, J.D., R. Costa, J. Jansson, S. Sjoling,M Bailey, R. Ram P.M. Vogel y L. Van Overbeek (2008). The metanogenomics of disease-suppressive soils-experiences from the METACONTROL Project. Trends in Biotechnology 26: 591-601.