Tabaco: Siembra y cuidado

El Ecoarado es una novedosa tecnología agrícola que reduce los costos y eleva los rendimientos y la calidad del tabaco.

Por Heriberto Bouza González.

En el manejo y conservación de la riqueza natural del suelo radica la clave del mejor tabaco y de la rentabilidad del proceso productivo. Para que se manifiesten las potencialidades genéticas de una variedad de tabaco, en cuanto a su composición química, calidad y rendimiento, es imprescindible contar con las condiciones adecuadas de suelo y clima. En la fase de curación del tabaco solo se puede preservar el nivel de nutrientes y la calidad que las hojas traen del campo. Los procesos biofísicos y los constituyentes del suelo que favorecen el crecimiento y desarrollo de las hojas en el campo, constituyen las condiciones y las materias primas a partir de las cuales se elaboran los ingredientes que determinan las características físicas, químicas y organolépticas durante el proceso de curado.

×Por lo general se pone el mayor énfasis en la aplicación de fertilizantes y otros productos, pero la sola presencia de los nutrientes en el suelo no es suficiente para lograr buenos rendimientos y calidad del cultivo. Lo que en definitiva determina la forma en que esos productos serán asimilados por las plantas de tabaco son los procesos físicos y biológicos que tienen lugar en el suelo. Esto lo demuestra el hecho de que los suelos que son ricos en nutrientes pero sus condiciones físicas tales como textura, estructura e infiltración son deficientes, no se consideran aptos para el cultivo del tabaco.

El suelo funciona como un sistema cuyos componentes son seres vivos; y la planta de tabaco constituye un indicador por excelencia de los desordenes físicos y biológicos que ocurren como consecuencia de la degradación del suelo provocada por la agricultura convencional, todo lo cual reduce la producción y eleva los costos.

Las labores de preparación del suelo constituyen la actividad agrícola que mas impacta sobre sus propiedades físicas y sobre el balance de materia orgánica del suelo. A su vez estas características son las que más influyen en el balance de fertilidad del suelo y por ende en la cantidad y calidad de la cosecha.

El concepto de balance de fertilidad es muy importante, porque es el que determina la rentabilidad y la sustentabilidad del modelo de producción. Los contenidos pueden ser favorables en un momento determinado porque se realizo una aplicación de fertilizantes, pero en ese mismo momento el balance puede ser negativo porque el funcionamiento biológico del suelo no está participando en la magnitud necesaria para regenerar y mantener el balance de nutrientes. Cuando esto sucede estamos ante la presencia de un modelo que a la larga no funciona, porque se hace cada vez más dependiente de insumos externos, cuyos costos se disparan ante la subida de los precios del petróleo, todo lo cual elevan los costos de producción y baja el nivel de competitividad en el mercado.

Tradicionalmente las labores primarias de preparación de los suelos tabacaleros se realizan con arados de vertederas o de discos, mientras que para las labores complementarias para mullir el lecho de siembra se utilizan las gradas o rastras de discos y de púas.

Históricamente ha existido la arraigada pero errónea creencia de que invertir y mezclar las capas del suelo es una labor favorable para el cultivo del tabaco. Las consecuencias de esta práctica tienen un efecto devastador sobre el balance de fertilidad y sobre la capacidad inmunológica de los suelos, pero durante siglos ha perdurado gracias en gran parte a los bajos precios del petróleo, que permitieron fabricar de manera artificial los ingredientes que la tierra ya no produce como consecuencia de la degradación provocada por las tecnologías tradicionales de labranza. Hoy este escenario está cambiando aceleradamente y la capacidad para mantenerse en el mercado depende de la velocidad con que podamos implementar los cambios tecnológicos que permitan adoptar un nuevo modelo de producción que disminuya los costos y eleve la cantidad y calidad de la cosecha.

Con frecuencia se plantea el criterio de que invertir la capa arable del suelo es beneficioso para el control de plagas y enfermedades del tabaco; pero en realidad esa es una terapia destructiva y no preventiva; que puede dar la impresión de que funciona en el corto plazo, pero a la larga estas prácticas destruyen las colonias de microorganismos benéficos que viven asociados con las raíces del cultivo y fortalecen el sistema inmunológico de la planta. Es un fenómeno análogo al que ocurre en el tubo digestivo de los seres humanos, el cual se encuentra poblado de microorganismos que protegen al hombre contra las enfermedades.

Lo que determina la aparición de una enfermedad no es la presencia del patógeno que la provoca, sino la creación de las condiciones que favorecen su desarrollo. La degradación de la materia orgánica del suelo, la eliminación de los organismos benéficos que actúan como enemigos naturales de plagas y enfermedades, y la destrucción de la estructura natural del suelo, constituyen las principales condiciones que favorecen el surgimiento de las enfermedades de las plantas. Dichas condiciones son provocadas en su mayoría por las tecnologías actuales de labranza y por la aplicación de agrotoxicos.

El destacado productor tabacalero de Pinar del Rio Alejandro Robaina, quien en un área de 16 hectáreas logró producir la capa considerada de la más alta calidad a nivel mundial, suficiente para confeccionar millones de puros, defendió con vehemencia la tesis del papel decisivo de la calidad del suelo sobre los rendimientos y la calidad del tabaco. Este experimentado agricultor no usó arados que volteaban la capa arable en su vega desde la década de los años 1950, y la producción más alta de su historia la logró en el año en que la plaga del moho azul arraso con gran parte de las vegas tabacaleras de Vuelta Abajo.

La experiencia científica desarrollada durante más de 30 años en zonas tabacaleros nos ha permitido elaborar una nueva tecnología para la preparación de las tierras, basada en el corte horizontal del suelo sin invertir ni mezclar sus capas, que mueve el suelo de abajo hacia arriba, en dirección opuesta a la fuerza de gravedad, eliminando la compactación y restableciendo la porosidad natural que garantiza el movimiento del oxigeno y del agua; todo lo cual permite recuperar el funcionamiento biológico del suelo. A medida que se restablecen las diferentes formas de vida en el suelo, también se restablecen los ciclos naturales del carbono y el nitrógeno como constituyentes esenciales de los sistemas vivos y se incrementa la liberación de nutrientes en formas asimilables para las plantas. En consecuencia con lo anterior se reducen progresivamente hasta en más del 50% los requerimientos de fertilizantes químicos del cultivo y los gastos de producción, permitiendo además un ahorro de hasta el 50% del consumo de agua de regadío.

PREPARACIÓN DEL SUELO PARA EL CULTIVO DEL TABACO CON BGT

Inmediatamente después de la cosecha del tabaco, se realiza un pase con una trituradora de rastrojos o con una chapeadora a una velocidad moderada y a baja altura, con la finalidad de fragmentar en pequeñas porciones los residuos de la cosecha precedente. De forma inmediata, aprovechando la humedad residual del cultivo que queda en el suelo , se realiza la primera labor con el BGT, logrando mediante el corte horizontal del suelo a una profundidad de 20 centímetros, eliminar de raíz el palo del tabaco, lo cual es muy importante por razones fitosanitarias. Si la labor se realiza con el cuidado necesario, se logra arrancar prácticamente la totalidad de los troncos en una sola pasada.

Cuando se requiere plantar un cultivo apropiado en el periodo comprendido entre una y otra cosecha de tabaco, se le acopla como accesorio al BGT el rodillo desterronador, realizando en una sola operación el corte horizontal y el mullido y alisamiento del suelo, quedando el mismo listo para la siembra.

Si el suelo queda en barbecho hasta la próxima siembra del tabaco, después de la primera labor con BGT, se deja crecer la vegetación espontanea hasta una altura aproximada de 10 a 15 centímetros, después de lo cual se procede a realizar la segunda labor con BGT a una profundidad similar a la primera pasada. El corte horizontal del suelo permite cercenar las malezas de raíz, dejando el suelo esponjoso y provocando que estas se sequen por falta de agua y nutrientes, incorporándose en superficie, y formando un compost que enriquece el suelo y lo protege como una alfombra, contra el impacto directo de las gotas de lluvias, evitando que la capa arable se seque y se compacte. Esto permite que el suelo infiltre el agua de lluvia, almacenándola como una bodega de agua para la próxima cosecha. El suelo se mantiene suelto y protegido y nivelado durante todo el periodo, permitiendo organizar el calendario de siembra en el momento más conveniente para el cultivo. La idea consiste en sustituir el concepto convencional de preparar la tierra, por el nuevo criterio de evitar que la tierra pierda su preparación; y cambiar el concepto tradicional de romper los terrones por el de evitar que estos se formen. Dichos objetivos solo pueden lograrse mediante el corte horizontal del suelo, moviéndolo desde abajo hacia arriba, sin compactarlo, y no al revés, como ocurre con los implementos convencionales; que preparan el suelo de arriba hacia abajo, volteando la capa arable, destruyendo su estructura natural y compactándolo.

Más allá de una producción orgánica, ecológica o convencional, el BGT es una tecnología que permite reducir los costos de producción y elevar la rentabilidad hasta niveles sin precedentes. La reducción del uso de insumos agroquímicos no solo beneficia al productor desde el punto de vista de la rentabilidad, sino en el cuidado de su propia salud y la de su familia, permitiendo al mismo tiempo que también el fumador reciba un tabaco menos contaminado con los agrotoxicos.

×LAS TRES CONDICIONES QUE DEBE EVITAR UN AGRICULTOR.

Existen tres circunstancias que es preciso impedir que ocurran, porque ponen al agricultor en serios problemas para cumplir sus objetivos de producción en el periodo óptimo:

Primero: es evitar que el suelo pierda la humedad, lo cual se logra realizando una labor preventiva con BGT, ya que el corte horizontal del suelo rompe la continuidad capilar y evita que la humedad suba hasta la superficie y se pierda por evaporación. El movimiento del agua hacia la superficie ocurre cuando las fuerzas capilares vencen a la fuerza de gravedad, y esto sucede cuando en la masa del suelo predominan los microporos cuyo diámetro es menor de 50 micras. El corte horizontal del suelo, no solamente rompe la continuidad capilar de sus capas, sino que además incrementa la cantidad de macroporos cuyo diámetro es mayor de 50 micras, e influyen en proporción exponencial sobre la capacidad del suelo para infiltrar y almacenar el agua de lluvia o regadío, al tiempo que incrementan la circulación del aire indispensable para la vida en el suelo.
×Segundo: hay que evitar que el suelo se compacte; y esto se logra con la misma labor de corte horizontal explicada en el punto anterior, ya que los ángulos que conforman el dispositivo de trabajo, mueven el suelo en la dirección de la menor resistencia, oxigenando el volumen interior del suelo y provocando una mayor separación entre las partículas, lo cual impide que la tierra se contraiga y se apriete formando bloques compactos a medida que el agua es consumida por las plantas; ya que por lo general, en las fases más avanzadas del secamiento, la compactación del suelo aumenta en una proporción exponencial con respecto a la perdida de la humedad. Por otra parte al mantener una cobertura de suelo cada vez más rica en materia orgánica, producto de la no inversión de sus capas, esta actúa como el elemento clave que garantiza la alta calidad del tabaco; constituyendo además una barrera contra la compactación provocada por el agua de lluvia o regadío. Nuestras investigaciones a lo largo de varios anos en suelos tabacaleros demuestran, que esta tecnología provoca un incremento gradual pero sostenido de los tenores de materia orgánica del suelo, reduciendo o eliminando progresivamente la dependencia de la costosa transportación y aplicación de abonos orgánicos. Contrario a la creencia generalizada, la mayor parte de la materia orgánica que se aplica en las vegas finas y productoras de capas, no es consumida por el cultivo del tabaco, sino degradada y convertida en co2 y agua, producto de la inversión de las capas del suelo y de la destrucción de su estructura natural.
×Tercero: hay que lograr un manejo eficiente de las malezas, evitando la competencia por el agua, los nutrientes y la iluminación, así como impedir que estas se conviertan en hospederas de plagas y enfermedades. Con la tecnología BGT se logran resultados sin precedentes en el control de malezas; a continuación explicaremos los fundamentos científicos que avalan esta afirmación.

En la relación de causa y efecto, las malezas tal como las percibimos en el campo no son más que el efecto de la proliferación de las semillas botánicas y de las estructuras vegetativas, tales como rizomas, estolones, etcétera, que son la verdadera causa de su propagación. Las tecnologías actuales de labranza, tales como gradas o rastras de discos y los arados de vertederas y de disco, que se utilizan con la finalidad de eliminar las malezas, constituyen en realidad la principal causa de su propagación. La causa de este fenómeno reside en que la dirección preferentemente vertical en que los discos cortan el suelo, provoca la fragmentación de los estolones y rizomas de las malezas, las cuales son posteriormente enterradas por los arados, propiciando que estas rebroten desde el subsuelo cada vez con más vigor y tomen la delantera con respecto al cultivo. Al comprender como funciona este fenómeno, podemos darnos cuenta de la superioridad de la manera en que el BGT realiza el corte del suelo en dirección horizontal, eliminando las malezas desde su raíz, cortando el suministro de agua y nutrientes, sin enterrar sus órganos de propagación; los cuales se secan en la superficie y se incorporan en forma de compost elaborado directamente en el campo, enriqueciendo la vida orgánica del suelo.

El uso sistemático del BGT, provoca de forma inequívoca, el agotamiento progresivo de los órganos de reproducción de las malezas, que son la causa de su propagación, y en consecuencia se convierte en la forma más eficiente y ecológica para su control, incrementando al mismo tiempo la riqueza orgánica y la fertilidad del suelo.

LABORES DE CULTIVO CON BGT.

Para realizar las labores de cultivo posteriores a la siembra del tabaco, el BGT posee novedosos dispositivos que se acoplan al mismo implemento, y que han sido especialmente diseñados para cumplir con la delicada tarea de mantener un suelo suelto y libre de malezas, con la humedad y la aireación indispensables para el optimo crecimiento de la raíz y la adecuada nutrición; todo lo cual garantiza los altos rendimientos y la excelente calidad del tabaco.

El dispositivo de corte horizontal que se emplea en la fase de cultivo, tiene dimensiones variables en dependencia del marco de siembra del cultivo. Dicho dispositivo permite mantener durante todo el periodo vegetativo las excelentes condiciones físicas del suelo logradas durante la fase de preparación anterior a la siembra. Esto permite un importante ahorro de agua, que puede llegar hasta el 50%; debido a que la reducción de las perdidas por evaporación que se logran con el corte horizontal del suelo, permite alargar los intervalos de riego entre 8 y 10 días con respecto al sistema tradicional. Pero quizá lo más importante que se logra con los dispositivos de corte horizontal es evitar el exceso de agua alrededor de la raíz, condición que puede presentarse si después de un riego se presenta una lluvia imprevista, lo cual puede afectar seriamente la calidad y el rendimiento del tabaco. El ahorro de agua no solo se produce por la reducción de la evaporación, sino por un mayor desarrollo del sistema radicular que le permite explorar un volumen mayor de suelo, y aprovechar al máximo las reservas de agua de almacenada en el subsuelo, todo lo cual se logra gracias al incremento de los macroporos y a la descompactacion provocada por la labranza horizontal.

La gran versatilidad del cultivador BGT, le permite realizar múltiples labores en una sola pasada, tales como escarda superficial, descompactacion del suelo, aporque y/o surcado. El órgano de aporque se puede regular a diferentes niveles con respecto a su altura, y a diferentes anchos de las aletas surcadoras/ aporcadoras; por lo que de manera simultánea podemos estar realizando el aporque superficial con el ancho adecuado, y al mismo descompactar el suelo en profundidad.

Hay varios aspectos que marcan una gran diferencia de los dispositivos de cultivo BGT con respecto a los implementos tradicionales de cultivo. Como sabemos el tabaco es muy exigente en cuanto a las condiciones físicas, absorción de agua y nutrición mineral. Si estos tres factores no están en perfecto equilibrio, por grande que sea la inversión en insumos, se producen serias afectaciones en la cosecha, calidad y estado fitosanitario del cultivo. Lo principal es mantener, durante todo el ciclo del tabaco un suelo suelto y oxigenado, con contenidos crecientes de materia orgánica preferentemente producida por el mismo suelo en condicione aeróbicas, para evitar la formación de compuestos polifenolicos que afectan el desarrollo de los microorganismos benéficos y propician la presencia de los patógenos. Otro aspecto importante es que el tabaco es muy sensible a la falta, pero más aun al exceso de humedad.

×La labranza horizontal que permite trabajar y mover el suelo desde abajo hacia arriba, provocando un incremento del volumen de suelo, manteniendo en la superficie la capa más rica en materia orgánica, que evita que esta se apriete y se compacte, es la forma más eficiente de mantener un suelo vivo y sano, capaz de alcanzar rendimientos altos, estables y de alta calidad.

Los ángulos óptimos de trabajo del BGT le permiten mantener una altura ideal y uniforme del cantero a lo largo del surco durante todo el ciclo del cultivo. Esto se logra por la posibilidad de regular el ángulo horizontal de la aleta aporcadora de manera tal, que el suelo se acerca gradualmente a la hilera de plantas sin dañarla y proporcionándole el volumen de suelo, así como el abrigo y el sostén necesarios para la optima nutrición hídrica, mineral y biológica del tabaco.

La excelencia que se logra con el cultivador BGT tanto en la labor de calzar las plántulas después del trasplante, conocida como tape de palito, como en las labores de aporque, han tenido una gran aceptación entre destacados científicos y productores, entre los cuales se ha hecho popular la expresión metafórica, de que el cultivador BGT ha venido a ponerle el cuello y la corbata a la planta de tabaco. La buena calidad de las labores en esta etapa decisiva del cultivo, ha tenido un gran impacto en los altos rendimientos obtenidos en el primero y segundo grupos, los cuales constituyen las clases de tabaco de mayor calidad.

Una bondad muy importante del BGT es que permite realizar las labores del suelo en un rango de humedad más alto que ninguna tecnología precedente, sin apelmazar el suelo, sin compactarlo y sin destruir su estructura natural. Esto se debe a la reducida superficie de contacto en la interface suelo-metal, así como al hecho de no mezclar las diferentes capas del suelo, y muy especialmente a la característica de que el BGT realiza la labranza sin apoyar el peso de su masa sobre la superficie del suelo, gracias a que su novedoso diseño le permite apoyarse solo en tres puntos, y levantar el suelo en el sentido de la menor resistencia.

El hecho de poder trabajar el suelo en un amplio rango de humedad es muy importante, ya que le permite al agricultor no interrumpir las labores en periodos húmedos, y al mismo tiempo evitar que se pierda la humedad del suelo.

Si se presentase un periodo lluvioso prolongado cercano a la fecha de siembra, esta tecnología permite levantar y recuperar la preparación en una sola pasada, dejando el suelo en óptimas condiciones para una siembra inmediata.

El uso sistemático del BGT, permite eliminar generaciones sucesivas de malezas rizomatosas y estoloniferas que suelen ser las más difíciles de controlar con las tecnologías tradicionales, permitiendo realizar una siembra de calidad y sin competencia con la vegetación espontanea. Esto marca una diferencia abismal con las tecnologías actuales basadas en el uso del arado de vertedera o de discos combinados con las rastras o gradas de discos. Estas últimas fragmentan los estolones y los rizomas, que posteriormente son enterrados conjuntamente con las semillas botánicas, en el momento en que se realiza la inversión de la capa arable con los arados, contribuyendo a su propagación en proporción exponencial. Esto se convierte en un círculo vicioso que se repite en cada ciclo de preparación, convirtiendo al suelo en un banco de semillas. Esta es la razón por la cual cada día los campos agrícolas están más inundados de malezas, que no solo compiten con el cultivo, sino que además se convierten en hospederas de plagas y enfermedades.

No se puede reducir el complejo proceso de nutrición de las plantas creado por la naturaleza durante millones de años, a la simple aplicación y absorción de productos agroquímicos. El suelo funciona como el sistema digestivo de las plantas, transformando biológicamente los componentes de las rocas que le dieron origen y convirtiéndolos en alimentos asimilables.

×Es muy importante comprender que la nutrición de las plantas es un proceso interactivo de intercambio entre las diferentes especies que habitan en el suelo, donde la magnitud de dichos intercambios pueden producirse hasta el nivel genómico. La inmensa mayoría de las carencias que sufren las plantas son causadas, no son por la falta de los nutrientes en el suelo, sino por la ausencia de los procesos naturales que permiten su transformación biológica en formas asimilables para las plantas. Lo que ocurre es un falta total de sincronismo entre el ritmo de liberación de los nutrientes, a través de las diferentes rutas metabólicas que ocurren en la biomasa del suelo, y el ritmo de asimilación de los cultivos en las diferentes fases de su desarrollo, con la consiguiente pérdida de nutrientes por lixiviación, escorrentía superficial, o volatilización. Esto provoca grandes desordenes metabólicos que debilitan el sistema inmunológico de las plantas, haciéndolas más vulnerables al ataque de plagas y enfermedades.

Debemos insistir en el concepto de que lo que determina la aparición de una enfermedad no es la presencia del patógeno que la provoca, sino la creación de las condiciones que favorecen su desarrollo. No se puede confundir el caballo con el jinete. La enfermedad cabalga sobre los desordenes creados por las tecnologías convencionales de labranza y manejo del suelo, así como la aplicación de agro tóxicos, que destruyen los mecanismos creados por la naturaleza para mantener el equilibrio y la salud de las plantas. Los bosques tropicales más grandes del mundo, considerados como el pulmón del planeta se han desarrollado sobre suelos pobres de la amazonia sin haberle aplicado jamás ni fertilizantes ni pesticidas. Los agro tóxicos no hacen los suelos más fértiles y saludables sino todo lo contrario. Los pesticidas, en el mejor de los casos, logran paliar el problema en el corto plazo pero a la larga se convierten en el remedio que empeora la enfermedad, mitigando parcialmente las consecuencias pero agravando las causas que lo provocan. Por lo tanto la aplicación creciente de fertilizantes y pesticidas no hace los suelos más fértiles y saludables sino todo lo contrario. Un suelo sano no es un suelo estéril, sino un suelo lleno de vida que funciona como la farmacia biológica creada por la naturaleza para mantener la salud de las plantas, y de los animales que de ella se alimentan.

El problema no se resuelve recetando formulas químicas para curar las plantas, porque ellas solo son la cara visible de una enfermedad que padece el suelo y el medio ambiente que lo rodea; y que se trasmite a toda la pirámide alimentaria hasta llegar al hombre, que está situado en la cima de dicha pirámide.

Los suelos vacios y anémicos que hemos heredado de las tecnologías convencionales se mantienen a base de transfusiones de agro tóxicos y solo producen alimentos vacios que se convierten en la causa oculta de viejas y nuevas enfermedades.

Detrás de la apariencia voluminosa y engañosamente atractiva de los frutos obtenidos a base de químicos, esta la presencia de tóxicos y la ausencia de los ingredientes naturales indispensables para elevar la calidad y el promedio de vida de las personas.

Todos los innegables avances científicos que permitieron prolongar la vida del hombre a través de la historia, mediante la cura y prevención de las enfermedades infecciosas y de otra índole, están en peligro de perderse.

Los expertos en salud pública dicen que los niños de hoy están en camino de tener vidas más breves que las de sus padres.

Las enfermedades de hoy, adquieren un nuevo rostro y se presenta como desordenes metabólicos que están directamente vinculadas no solo con los hábitos alimentarios y de conducta, sino también con el deterioro ambiental que sufre el planeta y con la pérdida generalmente imperceptible de la calidad de los alimentos. Por ejemplo si usted come muchos vegetales y frutas que están producidos a base de productos químicos, fracasan los esperados beneficios de una buena dieta, ya que la mayoría de los agro tóxicos tienen efectos cancerígenos y se aplican directamente sobre las hojas y los frutos que nosotros consumimos.

Hipócrates, el médico de la antigüedad decía: somos lo que comemos; que tú alimento sea tu medicina.

×Es evidente que el suelo ha perdido su capacidad biológica para lograr que los nutrientes sean asimilables por las plantas en las proporciones perfectas que la naturaleza logro durante millones de anos. Por lo tanto, tampoco esos nutrientes podrán ascender en la cadena alimentaria hasta llegar al hombre, y convertirse en las materias primas de la farmacia natural que cada ser humano alberga dentro de su propio cuerpo y que constituyen la base del sistema inmunológico que lo protege contra las enfermedades.

Conocemos tan poco sobre las leyes de la naturaleza, que solo ese desconocimiento puede permitirse la ignorancia de pretender suplantarlas.

Una planta que se alimenta de nutrientes biológicos producidos de manera natural en el suelo, es como un niño que se alimenta de leche materna que contiene las medicinas naturales que produce el cuerpo de su madre y que le permiten crecer sin enfermarse.

La agricultura es la principal fuente de riqueza de las naciones pero al mismo tiempo es la actividad humana que más impacta sobre el medio ambiente y en especial sobre el suelo.

A pesar de las enormes variaciones que experimentan los factores formadores del suelo a nivel mundial, existen determinadas proporciones de sus constituyentes, que asombrosamente se cumplen con bastante regularidad, influyendo decisivamente sobre la vida de las plantas.

Como promedio, sin incluir los casos de condicione hidrotermicas extremas, los suelos vírgenes formados en condiciones auto mórficas, tienen un contenido mineral de 45%, la materia orgánica 5%, el agua 25 % y el aire25%, expresados todos en porciento de volumen. Debido a que las tecnologías de producción agropecuaria convencionales actúan en dirección contraria a los procesos naturales, los suelos a nivel mundial tienen una tendencia predominante hacia la degradación, alejándose cada vez más de estos valores de referencia, y perdiendo drásticamente su potencial productivo.

Las investigaciones científicas realizadas durante más de 40 anos, nos han permitido elaborar una nueva tecnología basada en el corte horizontal del suelo, sin invertir ni mezclar sus capas, que mueve el suelo de abajo hacia arriba, en dirección opuesta a la fuerza de gravedad, eliminando la compactación y restableciendo la porosidad natural que garantiza el movimiento del oxigeno y del agua; todo lo cual permite recuperar el funcionamiento biológico del suelo. A medida que se restablecen las diferentes formas de vida en el suelo, también se restablecen los ciclos naturales del carbono y el nitrógeno como constituyentes esenciales de los sistemas vivos y se incrementa la liberación de nutrientes en formas asimilables para las plantas. En consecuencia con lo anterior se reducen progresivamente hasta en más del 50% los requerimientos de fertilizantes químicos del cultivo y los gastos de producción.

Ningún sistema precedente de labranza ha tenido un impacto tan significativo sobre la reducción de los costos y el incremento de los rendimientos y la calidad del tabaco, lo cual está condicionado por el logro de una optima proporción entre las fases solida, liquida y gaseosa, permitiendo la estimulación de la fase viva del suelo en las áreas tratadas con labranza horizontal.

Esta tecnología se aplica tanto en labores de preparación del suelo como en la fase de cultivo posteriores a la siembra; así como en la eliminación eficiente del palo de tabaco después de la cosecha. Con la labranza horizontal cambia el viejo paradigma de preparar el suelo, por el nuevo paradigma de evitar que el suelo pierda su preparación. Esto permite evitar los maratones de preparación de tierra en periodos secos o con exceso de lluvias, y realizar la siembra en el periodo climático óptimo. Lo anterior se logra gracias a que con este tipo de labranza se realiza levantando el suelo de abajo hacia arriba sin compactar ni pulverizar la capa arable, manteniendo el horizonte más rico en materia orgánica en la superficie, protegiendo el suelo contra el impacto directo de las gotas de lluvia que destruyen su estructura natural y provocan la compactación superficial.

La compactación del suelo es un fenómeno que obstruye la circulación del oxigeno necesario para la respiración, paralizando la liberación de la energía necesaria para el transporte activo de elementos químicos e impidiendo la expansión de las raíces indispensables para la absorción de los nutrientes y el agua del suelo. En estas condiciones la planta de tabaco no puede desarrollarse aunque se hayan aplicado altas dosis de fertilizantes lo cual baja los rendimientos y la calidad de la cosecha al tiempo que eleva los costos de producción.

La creencia generalizada, pero errónea, de que una mayor cantidad de labores de preparación y un tratamiento más intensivo de los implementos de labranza beneficia la calidad y el rendimiento del tabaco, ha provocado la pérdida de la materia orgánica del suelo y la destrucción de su estructura natural. Estos efectos negativos permanecieron enmascarados mientras los suelos no habían llegado a los niveles críticos de pulverización y falta de materia orgánica, que los convierte en casi estériles y dependientes de una cadena de insumos de agro tóxicos , fabricados con base en combustibles fósiles, cuyos precios se multiplican , elevando los costos de producción.

El suelo sin estructura y pulverizado que va quedando en la capa arable como consecuencia de los pases sucesivos de los arados, gradas de discos y otras maquinas agrícolas, constituyen la materia prima a partir de la cual se forman los terrones y las capas compactas, que convierten al suelo casi en un material de construcción. El suelo sin estructura y con bajo contenido de materia orgánica, al humedecerse se forma lodo y al secarse se contrae como una masa compacta y monolítica, que obstruye la libre circulación del agua y el aire e impide la vida de los organismos que habitan en el suelo, todo lo cual afecta el desarrollo de las raíces y el rendimiento y calidad del cultivo.

Dicho en otras palabras, la compactación del suelo tiene dos grandes causas que la provocan:

La primera es el impacto físico directo de los implementos que destruyen la estructura natural del suelo, convirtiéndolo en polvo, al tiempo que se apoyan en el fondo de labor formando el piso de aradura. Posteriormente el paso de las maquinas agrícolas comprimen las capas del suelo, eliminando los espacios donde habitan las lombrices y demás organismos que viven en el suelo.

La segunda causa está asociada con la reducción del contenido de materia orgánica causada por el efecto de la inversión de la capa arable que realizan los arados de vertedera o de discos, que entierran la materia orgánica fresca de la superficie, cuyos componentes actúan como donantes de electrones, liberando la energía necesaria para la degradación de las macromoléculas de los compuestos húmicos más antiguos y estables que se encuentran encapsulados y protegidos dentro de los agregados estructurales en las capas inferiores del suelo. Los pases sucesivos de gradas o rastras de discos que se realizan como parte de la preparación del suelo destruyen dichos agregados, liberando la materia orgánica que se encentraba en su interior en forma de pequeñas partículas o formando parte de fuertes enlaces órgano minerales que mantienen unidas las partículas de suelo, conformando una arquitectura estructural que permite la libre circulación del agua y el aire imprescindibles para la vida de los organismos que habitan en el suelo y para el desarrollo de las raíces de las plantas.

El suelo pulverizado que resulta de las acciones combinadas con arados y rastras o gradas de discos multiplica la superficie de contacto entre las partículas de suelo y las de humus con las de la materia orgánica fresca proveniente de la superficie. Dichas condiciones provocan una explosión transitoria de la actividad bioquímica del suelo, propiciando la formación de compuestos tóxicos y elevando la temperatura y la velocidad de degradación y mineralización de la materia orgánica hasta niveles incompatibles con los ritmos de la naturaleza. El resultado práctico de este fenómeno se traduce en un posible incremento transitorio de la fertilidad química, pero con nefastas consecuencias para las propiedades físicas, provocando el empobrecimiento progresivo de las reservas orgánicas y de los nutrientes del suelo. La repetición cíclica de estas prácticas nos deja un balance nutricional y energético negativo. Dicho en breves palabras, esto significa la destrucción de los mecanismos creados por la naturaleza para regenerar de manera permanente la fertilidad de los suelos. Metafóricamente hablando, sería como matar la gallina para sacarle los huevos de oro. Esta es la causa por la cual los suelos agrícolas a nivel mundial cada vez son más pobres, a pesar de las crecientes aplicaciones de fertilizantes.

La naturaleza no ha creado ningún proceso que invierta las capas del suelo de la manera en que lo hacen los arados de vertederas y de discos. Esto provoca que los microorganismos que viven al sol mueran a la sombra y viceversa, con lo cual el suelo se va esterilizando paulatinamente, hasta convertirse en un recipiente estéril que depende exclusivamente de transfusiones químicas artificiales. Un suelo que depende de transfusiones es un suelo vacio y biológicamente muerto. Los suelos vacíos producen plantas vacías, carentes de los principios biológicos que determinan su calidad.

La materia orgánica del suelo nunca debe ser enterrada. La naturaleza la va ordenando por capas horizontales, como un pastel, con diferente grado de transformación, creando un gradiente de circulación de la energía biológica y de la fertilidad que se extiende desde la superficie hasta las capas más profundas. Por eso las raíces de las plantas tienen geotropismo positivo, lo cual les permite tomar los nutrientes a medida que crecen hacia la profundidad, incrementando su capacidad de anclaje y de intercambio con la masa biológica del suelo. En la medida en que las raíces de las plantas impactan sobre los agregados estructurales del suelo, realizan un activo intercambio biológico nutricional con las partículas de la materia orgánica encapsulada y protegida dentro de dichos agregados.

Cuando mezclamos las capas del suelo estamos violando la ley universal de la polaridad, que es la que permite los flujos de masa y de energía en la naturaleza. Si fracturamos ese gradiente natural creado por la disposición horizontal de las capas del suelo, estamos destruyendo la base de los ciclos biogeoquímicos de los nutrientes en la naturaleza, y por lo tanto tendremos suelos cada vez más pobres y dependientes de agro tóxicos, que es el fenómeno que estamos confrontando actualmente a nivel mundial.

A través del suelo como componente básico de la biosfera la energía fluye en forma secuencial y de un organismo a otro, conformando lo que conocemos como pirámide alimentaria, la cual está constituida por los diferentes niveles tróficos. Las plantas y demás organismos autótrofos constituyen el primer nivel trófico. Los organismos heterótrofos del suelo y los herbívoros se ubican en el segundo nivel; y los carnívoros en el tercer nivel. Cualquier acción del hombre que altere la disposición relativa de las capas del suelo, que interrumpa o invierta el sentido del flujo de la energía biológica, provoca pérdidas irreversibles que desvían el sentido de del desplazamiento de dicho flujo, moviendo la energía en una dirección improductiva, bloqueando los procesos de retroalimentación y aumentando la dependencia de fuentes externas de energía, todo lo cual encarece los costos de funcionamiento de las cadenas productivas.

Cuando la materia orgánica se acumula en la superficie del suelo en forma de residuos de cosecha, abonos verdes o vegetación natural, e impide las labores de preparación o de siembra, es necesario triturarla con maquinas chapeadoras o trituradoras de rastrojos, trabajando a altas revoluciones y moderada velocidad de traslación. Debe tenerse el cuidado de triturar los rastrojos pero no el suelo, ya que esto puede provocar la formación de costras superficiales que impiden la entrada del oxigeno al suelo. El material triturado en superficie actúa como un compost que se va metabolizando como parte de un proceso de digestión que convierte los productos orgánicos y minerales en asimilables para las plantas en condiciones aeróbicas, sin provocar la elevación de temperatura, conocida como fiebre de la tierra; ni la formación de compuestos tóxicos característicos de los procesos anaeróbicos que ocurren cuando se entierra la materia orgánica fresca. Por analogía decimos que el suelo se convierte en el sistema digestivo de las plantas.

El fenómeno de la compactación acelera la perdida de la humedad del suelo debido a que los micro poros (poros menores de 50 micras) vencen la fuerza de gravedad y elevan el agua por capilaridad hasta la superficie donde se evapora por la acción del aire y del sol, sin que pueda ser absorbida por la planta. Pero al mismo tiempo que la raíz del tabaco crece, va consumiendo la humedad y desplazando un volumen de suelo por compresión, equivalente al volumen de las nuevas raíces. A medida que el suelo se seca, la compactación crece en una proporción exponencial, creando una barrera que impide la expansión de las raíces y el ritmo de crecimiento del tabaco.

Otro fenómeno vinculado a la compactación del suelo es el denominado antagonismo aire agua, caracterizado por el hecho de que cuando se alcanza el contenido de humedad cercano a la capacidad de campo, el cual se considera optimo para la absorción hídrica de las raíces, surgen condiciones anaeróbicas debido a que el aire queda atrapado debido a la falta de macro poros (poros mayores de 50 micras), que son los encargados de la circulación del aire en el perfil del suelo.

El cultivo del tabaco es muy sensible tanto al exceso como a la falta de agua, pero la mayoría de las tierras tabacaleras han perdido la materia orgánica y su estructura natural, adoptando un patrón de empaquetamiento compacto de las partículas de suelo. En consecuencia cuando el suelo se humedece por efecto de la lluvia o el regadío hasta un contenido cercano a los valores de la capacidad de campo, que es el rango considerado como optimo para el crecimiento de las plantas, surgen condiciones de anaeróbicas que afectan sensiblemente los rendimientos de las clases superiores de tabaco. Este fenómeno se conoce con el nombre de antagonismo aire-agua y se presenta cuando el aire queda atrapado dentro de la masa del suelo debido a la falta de macro poros (poros mayores de 50 micras) que son los encargados de la circulación del aire y del agua gravitacional en el perfil del suelo. Esto ocurre cuando la porosidad de aireación del suelo alcanza valores inferiores al 10% y este no puede liberar el co2 producido por la respiración de que tiene lugar en su fase viva. La ocurrencia de este fenómeno crea un ambiente toxico alrededor de las raíces que impide su crecimiento, afectando el metabolismo de las plantas y favoreciendo la proliferación de patógenos que pueden provocar la pudrición de la raíz, con graves consecuencias para la cosecha.